viernes, 18 de agosto de 2006

¿Valdrá la pena esperar?

¡Qué bueno fue el cambio! A pesar de que aún no logro adaptarme lo suficiente, creo que podré manejarme con los tiempos y tratar de seguir normal como siempre.

Ahora bien, últimamente he estado abocado a la realización de un programa de radio, el cuál transmitiremos pronto por la radio del lugar. No sé si después que termine el asunto de la reforma de campus continúe en él, pero confío en que al menos habré puesto mi grano de arena en el desarrollo de esto.
Los problemas que más me dfificultan el proceso de realizarlo en pleno es el tiempo y el hecho de que soy uno, y es por eso que voy a promocionar el programa y a la vez pedir a yuda para formar un equipo de trabajo. Se supone que si lo logro formar en el corto plazo, podremos tener el programa corriendo ya para la última semana de Agosto.

¿Se acuerdan de Katherin? (Y sí, al final se escribe así) Pues resultó que tendré que esprar un tiempo más. Pero no me procupo, pues si hay algo de lo cuál presumir es paciencia. Aparte, sé que ella está interesada en forjar una relación conmigo, pero debe primero darse un tiempo. Ella tuvo muchos problemas con su antigua pareja. Y es lo lógico, supongo.

Bien, ahora se supone que estoy enviando los folletos por correo electrónico. Espero una pronta respuesta mientras mi celular se carga. Ahora bien, hay algo que debo admitir: Este blog es aburrido, sólo hablo de cosas demasiado personales (aunque han habido artículos de índole social con poca acogida, pero qué va). Es por eso que, dentro del mediano plazo, voy a hacer uns cambios para colocar mi webcomic en este lugar. Lo encuentro lo mejor, ya que ya tengo este espacio para escribir. ¿Por qué no darle un mejor provecho? Podría hacerlo al estlo de Extra Life o algo así.. Claro, si logro encontrar la plantilla adecuada.

Bien, creo que eso sería por estos días... Si de repente me escuchan en la radio, al menos pretendan que les gustó :D

miércoles, 5 de julio de 2006

Reflexiones a futuro...

Recuerdo cuando comenté que el primer semestre del año pasado lo sentí pasar como un año completo, más que nada por el paro y todos los eventos que ocurrieron esa vez.

Y ahora, siento que este semestre pasó en unas pocas semanas, y aún así pasaron cosas increíbles.

Si saben inglés, se habrán dado cuenta que en mi otro blog hablé tanto de Felipe como de Catherine. Puntos fijos en el comienzo de un nuevo ciclo de situaciones, que ojalá sean entretenidas y dignas de contar. Pero eso no es mi único punto a tratar el día de hoy, mientras espero a que sean las siete y media y me vaya de la universidad por hoy.

El punto es que se acerca mi vigésimo primer cumpleaños, el cuál dicen que marca una etapa. Y bueno, con cada momento en que se acerca una fecha fundamental para uno, viene un momento para pensar en todo lo que nos ha ocurrido hasta ahora. Y lo que haremos después.

Debo admitir que estos años no han sido buenos ni malos. O sea, han sido buenos y malos, pero a la vez pueden examinarse desde otro punto de vista y concluir que los malos no eran tan malos y los buenos no eran tan buenos. Pero el punto es que ocurrieron, y hay que superarlos y vivirlos sí o sí. Esto fue lo que sentí después de pensar en el primer concepto que a cualquier carretonero se le ocurre cuando habla de un cumpleaños (Nótese que Eduardo me llamó hace unos días preguntándome por qué no hago un carrete en mi casa que habíamos concertado hace meses): La fiesta de cumpleaños. Ya, para que sepan, traté de hacer una fiesta de disfraces el año pasado pero no resultó, terminé siendo el único disfrazado. Y de todos los que invité, fueron los que realmente me importaban, mis amigos.
Y aquí cae el primer asunto a reflexión: Cuando pensaba a quiénes invitar, me dí cuenta que un gran cambio ocurriría, pues los amigos que tuve hace sólo medio año ya han tomado otros rumbos, ya no los veo tan seguido y ni siquiera sé si vendrán una vez que los invite. Eso sí, a principios de año ya había hablado con el personaje principal del asunto (Felipe. Pero no el que conozco ahora, otro Felipe) y concertamos que no habría presiones pàra juntarnos. Y eso sumado al hecho de que no puedo contactarlo salvo por correo electrónico, me deja en el lugar que estoy ahora. Lo mismo para Marisol, con quien a veces suelo conversar electrónicamente pero su tesis la tiene muy ocupada. Con Elizabeth perdí el contacto hace mucho más tiempo. Creo que el único que se ha mantenido en el tiempo es Daniel, el cuál ha cambiado de trabajo y de casa pero sigue siendo el mismo simpático de siempre. Ahora bien, sigo juntándome con Oscar y Paula, pero es una relación bastante unidireccional, no parece que les importe demasiado. Oquizás y así son ellos, igual me desgasta ser el único que se mueve. Con Eduardo sigo teniendo la misma relación unidireccional en el sentido inverso, lo cuál no me molesta, pero... Bueno,. hablaré de ello en otro momento.
También me dí cuenta que estas otras personas (Catherine y Felipe) se habían unido recientemente, pero las estimaba tanto como amigos que serían invitadas sin tribulaciones. Esto significa que estoy en un momento de cambio bastante importante, y que espero que todo resulte como espero: Con todos felices.

Siempre digo, una vez que asevero algo, que puedo estar equivocado. Al fin y al cabo, perfectamente pude enviarle una carta a Felipe y/o Marisol durante todo este timepo para invitarlos a alguna parte. Pero el discurso de Felipe impactó profundamente en mis sesos, y no quise intentarlo. Con Marisol sí, pero ella está ocupada. Creo que lo que más me impactó esa vez fue tener que enfrentarme a la idea de que incluso amistades que se forjan durante muchos años pueden ser efímeras, que todo cambia. También me dí cuenta, gracias a ello, que era muy dependiente del resto para hacer algo. Que perfectamente podía realizar cosas solo y entretenerme solo, y así me uní a cuanto curso encontré para sentirme mejor (y gratis): Música, yoga y salsa. También me dí cuenta que uno no puede forzar a que las cosas sigan como están, a que el otro siga pensando lo mismo, y que si Felipe (el otro) está incómodo conmigo, dejarlo ir y que haga lo que se le antoje. Por lo menos así él estará feliz, ¿No? Por lo que no fue ni malo ni bueno lo que ocurrió, sólo pasó, y aprendí de los que pasó. Menos mal, porque también recordé por qué muchas de las amistades que tenía antes de Felipe y Marisol se perdieron (aparte de los innumerables viajes que hice alrededor de Chile durante mi infancia): Mi insoportable dependencia, que hacía que estar conmigo todos los días se hiciera un tedio. Y así, espero no cometer el mismo error con Felipe y Catherine, y dejarlos respirar, no tener que estar con ellos apenas los vea, y confiar en que estarán bien sin mí.

Ya, eso está resuelto. Ahora bien, ¿Qué pasó que nunca hice el webcomic? Bueno, tres cosas: Miedo, flojera y desorden.
Miedo, porque muchas de las cosas sobre las que quiero dibujar y hace rque la gente se entretenga le han ocurrido a los que me rodean. ¿Qué pasa si, de repente, mi hermana se enoja por cómo la dibujé en el cómic?¿o Felipe reclama porque dibujé su problema con Paula?¿mi papá ve las cosas que hace mi mamá?¿Eduardo se enoja por lo que pienso de sus discursos?¿u Oscar? Esas preguntas las llevo conmigo desde hace años, desde que empecé a obrar la idea de un webcomic en que utilizaría ideas de la realidad y las traspapelaría al papel. Porque, a decir verdad, temo la fama. Temo que la gente que conozca sepa de esa fama y vea cómo los dibujo. ¿Qué consecuencias trae la fama, si es que la hay? Pues existe la posibilidad de que nadie lea lo que dibujo, lo cuál también trae esa pena de que no se rían, pases como un cometa atravezando a mediodía nuestra atmósfera. O sea, nada. Y la idea es que se rían.
Flojera y desorden, porque me cuesta organizarme bien en los tiempos. Con tanto tiempo libre que tuve este semestre, perfectamente pude haber hecho el webcomic, subirlo a una página y actualizarlo semanalmente mientras asistía a clases, estudiaba y me sacaba buenas notas, mientras iba a los talleres de salsa, yoga y música (y probacionismo, pero eso es otra historia) y tomo una unidad de investigación, junto con toda la demás rutina de siempre. Pero ¿Qué hago? Me quedo dormido en la cama, me masturbo mentalmente haciendo nada. Y eso es falta de orden, flojera al ver ese montón de horas que cumplir y un horario que respetar. Y francamente, me estoy hartando de ello. Pero ¿Cómo superar? He tratado por todos los medios de despertar. Excepto las ideas que requieren plata el judío, diría mi mamá. Quizás y sea un asunto de voluntad, de constumbre, de algo que no contemplo en mis casillas. Y bueno, se viene un semestre un tanto duro, con ramos duros y horario pesado (o al menos eso parece), por lo que mi oportunidad pasó. Quizás y después de acostumbrarme al segundo semestre logre motivarme y subir la página de una vez.

Confiemos en que la fiesta resulte de la manera tan optimista que pienso. Muchos cambios han ocurrido, y esta fiesta los reflejará. Ahora mejor me voy a estudiar para la última prueba de Orgánica, que está medio complicada.

53 114!!

lunes, 19 de junio de 2006

Debería encontrar una mejor forme de poner lo que pienso aquí. Parece que no le estoy tomando la atyenciçón necasaria al objetivo de tener un blog. Buerno, de ahí escribiré mi fascinante y aburrtida vida.

Nos vemos

jueves, 11 de mayo de 2006

(Temas tan variados, que no se engloban en un título)

[NOTA: Revelación de tramas de película chilena "Fuga" y otras más. Lea bajo su propio riesgo]

Colmé mi paciencia ayer, al salir del mall. Lo cual, ahora que lo pienso, fue algo que me pude tomar con más calma. Pero me sentía mal, dejé ilusionarme de nuevo y caí frente a la cruda realidad de la monotonía, de la absoluta enajenación. La depresión que tanto nos envuelve.... O al menos aquí, no sé del resto.

El detonante de esta descarga ocurrió despues de mi ida al cine. Vaya que no he ido al cine en meses, creo que la última película que ví en el cine fue.... Emm... "Los Increíbles". ¿O era "Shrek 2"? Bueno, la que haya salido última. El punto es que fui a ver "Fuga". ¿Por qué "Fuga"? Pude haber desperdiciado dos mil pesos en otra película, como la acción orgásmica de "Misión Imposible III" o el humor infantil de la segunda parte casi forzada de "La Era del Hielo" (Hasta elmomento, la publicidad fue lo mejor... Jeje, iAge). También pude ahorrarlas y decepcionarme por la diferencia entre la película de "El Código da Vinci" y el libro. O quizás no, porque no he visto ninguna de estas películas, y no puedo prejuiciarlas. Pero bueno, vuelvo. ¿Por qué "Fuga"?
Bueno, primero: Música. ¡Oh, la música! No puedo vivir sin música. Quizás y por eso me adueñé de los parlantes Panasonic RP-HT275 que se suponía eran para el computador. También por eso mis gustos musicales son tan variados como todos los colores de 32 bits. Y bueno, cuando vi la sinopsis en las noticias, me gustó la banda sonora. Lo cual nos lleva al otro motivo: Me ilusioné al ver la sinopsis, y la nota que cubrieron en las noticias al respecto del preestreno. Miraba esas escenas tan bien hechas, los actores tomándose en serio el asunto, todo lo que tuvieron que hacer y el tiempo que se tomaron en realizar la película... Y supuse que esta era la película que haría reflotar el cine chileno, que lo haría cambiar el concepto de una vez por todas...

Y después de verla, me dí cuenta que estaba equivocado.

Ya, no del todo, lo admito. La fotografía es excelente, la puesta en escena también. La banda sonora le pega mil patadas a muchas producciones del género (aunque esta es la primera que aborda la música clásica), pero ¿Qué salió mal? pues TODO EL RESTO. La trama era excelente hasta que ya por el final pierde el sentido y se vuelve una monotonía. Habían escenas que sobraban, pero cómo sobraban. Más encima, caemos de nuevo en los hoyos típicos del cine chileno: Sexo, resentimiento, frustración, depresión, y ese sentimiento tan pegado a la sociedad de mirarse en menos. Digo, HUMILDAD PERO NO ESCLAVITUD, por Dios. ¿Siempre tenemos que ponerle alguna escena de sexo a una película? Ya, "Sexo con Amor" era como obvio. Pero igual, no venía al caso. A lo más la escena en que recuerda a su madre. Y esa escena en donde lo tiran pah' arriba y pah' abajo al argentino, puchas que da lata saber que es cierta. Eso de burlarse es tan típico de nosotros, cosa de mirar "Morandé con Compañía". Bueno, debo admitir que igual cuando veo "Padre de Familia" me río de mofas mucho más directas. Pero no sé, como que hay algo distinto entre esos dos tipos de humor.
Y eso de que se muere... No faltaba más, al final todos pierden ¡Igual que toda película chilena que he visto! Ni siquiera el gringuito queda feliz cuando reencuentra a su familia. A lo más en una que otra comedia, pero porque no puedes hacer una comedia frustrante. Me da lata ver cómo seguimos cayendo en el mismo hoyo de reflejar lo mal que nos sentimos, lo mal que nos irá y que no hay salidad, porque eso es lo que se nos queda grabado en el subconsciente al salir del cine. Y después preguntan por qué tenemos un país con un cuatro de la población en depresión, y un tanto más estresada. ¡Vean las noticias!¡vean la vacua sociedad en la que nos metimos! Todos son felices, menos yo y mi familia.

... Mmmmm, bueno, espero que eso cambie. Otra película más que la caga, pero aún hay esperanzas de que alguien haga algo bien. Un amigo me dijo una vez que "Para que los demás sean felices, debes mostrar que estás feliz", lo cuál no deja de ser una buena idea. Hagamos buen cine, sin sexo sinsentido (no descarto el erotismo o una escena de acción sexual bien puesta. Pero bien puesta, claro), sin esos finales que nos dejan más bajoneados que cuando entramos. Tratemos de sonreir más, no pongamos esa cara de que no nos alcanza el sueldo, a pesar de que sea cierto. Porque, bueno estamos vivos ¿No? Saludables en su mayoría, con una familia, sea ésta de sangre o no. Y aparte, uno puede con algo de esfuerzo hacer muchas cosas relajantes en el día. No caigamos en la frustración. Apaguen la tele, sáltense las secciones idiotas de los diarios. Pongan música y váyanse a gozar, con moderación.

Eso. Por favor. Quiero que mis hijos sean felices en nuestro país, y no felices en otro.

domingo, 23 de abril de 2006

Malos hábitos.

Me duele la cabeza terriblemente, y ojalá fuese porque me entretuve de lo lindo en alguna parte. Pero no, me duele porque me desperté a las once de la noche.

... Antecedentes: Lo último que recuerdo es que desperté de la cama de mi hermana, las vi a ella y a la hija de la Señora Irene (una persona muy bondadosa que limpia la casa cada vez que la llamamos, a cambio de dinero claro) en el computador, balbuceé algo sobre esperar a que se instalara el antivirus, me fui a mi pieza y me lancé a mi cama.
Eso como a las cinco de la tarde.

Ahora estoy mal. No sólo porque no pude contestar muy bien la prueba de electromagnetismo, sino porque mi cuerpo ya no resiste tantos embates. Me desperté apurado a las nueve y media y llegué una hora atrasado a la prueba, a pesar que fue mi culpa bajarle el volumen a la radio y volverme a dormir, lo cuál ocurrió porque me fui a dormir a las cuatro de la mañana y lo puse a las seis.

Aunque debo admitir que no fue del todo malo este día. Durante mi estadía en la micro, conocí a un artista. Un viejo ya con canosidades y calvicie notorias, con una chaqueta y gorro que le daban un aire retro, como alguien que se estanca en el tiempo y rememora viejas épocas. Ahí estaba él, recitando poemas que no conocía, y hablando de tiempos que no fueron ni mejores ni peores, pero que fueron. Vaya que sabe, me dije. No sólo de poesía, sino de historia y de muchas otras cosas. Quizás sea porque lo observaba como un niño frente a su sabio padre, pero él después de pedir algo de dinero por recitar, se quedó conversando conmigo. Me contó de instrumentos chilenos, de la lengua chilena (me entregó unn folleto de vocablos mapuches que aún conservo y pienso colgar en el diario mural), de cómo su padre se las ingeniaba para vivir y él también lo hacía. Sobre como ha recorrido Chile y parte de Latinoamércia, sobre esa vez que Patricio Bañados le pagó 27 lucas por darle unos minutos de televisión. Él se notaba que tenía fe, y esperanza, y quizás por eso tanta gente lo conoce, lo recuerda por su voz o su imagen. De hecho, la persona que estaba sentada al lado mío me contaba sobre la vez que actuó como borracho en un bar de Valparaíso. Para mí fue muy tranquilizador escucharlo, me hizo olvidar de una "úlcera de pruebas" que aparece en esos momentos, y me hizo pensar... Si él se sentía tan bien así, con mil pesos más de los que esperaba recolectar en el bolsillo, con el número de teléfono de un futuro filósofo que quiere ser su amigo, con todos los chinos que visita cada semana, con conocimientos de cocina, literatura y cultura, y con una mujer que lo ama a pesar de no entenderle a veces.... ¿Debería sentirme desdichado? ¿debería sentirme mal sólo porque llego atrasado a una prueba que ni siquiera debería dar, por tantos proyectos que yo me impongo (voy a enviar unas propuestas para pintar la muralla del baño de la facultad, y el presidente deL CEC me pidió que elaborase un proyecto de evaluación y construcción de nueva infraestructura para la facultad de ciencias), porque me falta una polola que ni siquiera me he dado un mínimo estímulo para buscar? ¿acaso no debería sentirme agradecido de que tengo una casa, dinero para comer, ir a la U y estudiar allí, una familia que me quiere demasiado, y amigos que a pesar que no veo muy seguido me estiman de la misma manera que los estimo a ellos?

Bueno, quizás y esté increíblemente molesto porque el antivirus no se reinstala (no sé por qué a mi papá se le ocurrió desactivarlo), o porque se me tapa la nariz con mucosidades, pero podría estar peor, y es mejor estar así. Mejor tener fe y esperanzas de que será un día mejor el de mañana.

Me pregunto, ¿Cómo podría ayudar a que mi entorno, mi ciudad, mi comuna estén mejor? Hoy vi Santiago cubierto de una nube de smog demasiado densa, y me da pena verla, porque a pesar de todas las falencias, este es el lugar donde vivo. Y me gustaría que el lugar donde vivo sea mejor, con un entorno limpio, con gente que no se siente molesta por viajar o por vivir. Sin prisa.

Ya, mejor dejo de pensar y me voy a dormir... De nuevo, espero lograrlo. A propósito, ¿Alguien ubica el nombre de esta persona, la que recita? Más o menos bajito, metro sesenta, gordo, con unos ojos marrones (¿O verdes? no lo recuerdo) bastante penetrantes, calvicie por arriba, un mechón que le cruza la misma, un gorro de taxista, chaqeta marrón. Recita poesías, actúa como loco o curado sin serlo, critica lo que está mal en Chile y el mundo, gusta de conversar y de aprender lo que conversa. Y, sobre todo, tiene fe. Si alguien lo ha visto, o sabe de quién se trata, díganmelo para anotarlo y, en unos años más, comentárselo a mis hijos y nietos. Sobre el hombre que le daba esperanzas a los transeúntes.