domingo, 18 de marzo de 2007

Conociéndome....

Para empezar, me aburrió el formato. BUscaré uno y se lo pondré en cuanto pueda, aunque será difícil recordarlo.

Por otro lado, aún tengo ganas de escribir, entre muchas otras cosas. Pero en fin.

No estoy muerto. Fin de la transmisión.

domingo, 5 de noviembre de 2006

La lluvia y el sol.

Hoy desperté a las seis de la mañana o algo así. Estaba oscuro, y es raro que me despierte tan temprano sin razón aparente. Podía oir el canto de muchos pájaros a través de mi ventana y las murallas. Sentía una gran actividad allá afuera. Luego creo que empecé a soñar o a pensar en todo lo que ha pasado. En cómo este año tan vertiginoso y lleno de cambios está llegando a su fin. Finalmente, despierto de nuevo por la fuerte vibración de mi teléfono celular. Y observo cómo todo estaba cubierto por el agua allá afuera.

Bueno, es entendible que haya llovido un poco. Estamos con El Niño a cuestas, lo cuál nos dará más de una sorpresa por estos meses. Y estos tiempos tan extraños y caóticos también estarán llenos de eventos como estos, si las predicciones que tanto se pregonan son ciertas. Aparte que en ese momento mis ánimos no estaban como para pensar en positivo, sino más bien pensaba que el tiempo reflejaba mi estado de ánimo. La lluvia ya pasó, quedan las grises nubes.

Pero después, me dí cuenta de que no me servía de nada estar así. Y de hecho, cómo me podía sentir así después de la inolvidable experiencia que tuve estos últimos días. Cómo podía ser tan obtuso para centrarme en los contras, cuando hay tantos o más pros a los cuáles agradecer su existencia. Y es así como no me fijé en lo gris del cielo, ni en lo obscuro de mi casa, ni en lo malo que me podría ocurrir. No, eso ya no existía. Ahora es tiempo de seguir, de hacer lo que uno encuentra correcto. Y corrí, corrí por las calles con los brazos abiertos y una sonrisa que no mostraba desde hace tiempo. Y gritaba, aullaba al cielo y al mundo que no se movía alrededor mío, porque todos se fijaban e lo gris. Yo no. Yo disfrutaba el rocío y la humedad en mi piel, el viento fresco en mi rostro, el aire limpio en mis pulmones. Pues ahora amo de una manera que no pude experimentar antes. Porque estoy al fin construyendo mi vida, estoy disfrutando de cada instante de ella. Y me encanta.

Además, después de la lluvia, después de los hermosos rayos y el agua que limpia todo lo que nos rodea y purifica cada rincón que toca, aparecen trozos de cielo azul. Un azul casi celestial, de esos que uno no encuentra ni en la ropa y que niguna tintura podrá igualar. Y las nubes se vuelven blancas como lana de la más jovial de las ovejas. Como algodón de las plantas más tiernas. Como el fulgor más grande que una enana blanca puede emanar. Y, ya no como un pesado disco de calor sino como un gran plato de luz, aparece el sol. Y nos irradia no con molestia, no con pesadez, sino como una invitación. Una invitación a movernos, a ser lo que nosotros queramos ser. A decidir al fin y de una vez por todas qué desea cada uno. Y así nueva vida aparecerá frente a nosotros. Y podremos ser. Vivir. Amar.

Y por Dios que ojalá todo el mundo pudiese hacerlo.

Les recomiendo escuchar los deliciosos sonidos de Lemongrass (sobre todo "Lightning Fire" del álbum "Solar Incense"), las interesantes letras de Foreigner, y el notable marco instrumental de Evanescence.

viernes, 25 de agosto de 2006

El sol

Un poco de Italia entró a mi vida el Sábado, un rato después que desperté de una excelente fiesta de disfraces.

No sé si ustedes tengan el estereotipo, pero ese Sábado desperté cegado por la luz del sol y sofocado por el calor que emanaba mi pieza. Abrí mi ventana y allí estaba, el sol radiante como sólo lo hace en verano y las plantas verdes y saludables, algunas llenas de flores. Eso de inmediato me hizo asociar el, en parte inestable, clima mediterráneo que tenemos acá con los campos de Italia.

Pero también había algo que me hacía sentir bien, más allá de que el día en sí estuviese apto para salir a ordenar el patio. Y era el hecho de que bailé, comí y me entretuve de lo lindo en la fiesta de la noche anterior, y eso hizo que de alguna manera mi cuerpo se sintiera sanno y completamente funcional, sin dolor de espalda y lleno de energías.

Qué más decir... Igual sé que después maldeciré al sol por ser tan quemante. Pero qué va.

viernes, 18 de agosto de 2006

¿Valdrá la pena esperar?

¡Qué bueno fue el cambio! A pesar de que aún no logro adaptarme lo suficiente, creo que podré manejarme con los tiempos y tratar de seguir normal como siempre.

Ahora bien, últimamente he estado abocado a la realización de un programa de radio, el cuál transmitiremos pronto por la radio del lugar. No sé si después que termine el asunto de la reforma de campus continúe en él, pero confío en que al menos habré puesto mi grano de arena en el desarrollo de esto.
Los problemas que más me dfificultan el proceso de realizarlo en pleno es el tiempo y el hecho de que soy uno, y es por eso que voy a promocionar el programa y a la vez pedir a yuda para formar un equipo de trabajo. Se supone que si lo logro formar en el corto plazo, podremos tener el programa corriendo ya para la última semana de Agosto.

¿Se acuerdan de Katherin? (Y sí, al final se escribe así) Pues resultó que tendré que esprar un tiempo más. Pero no me procupo, pues si hay algo de lo cuál presumir es paciencia. Aparte, sé que ella está interesada en forjar una relación conmigo, pero debe primero darse un tiempo. Ella tuvo muchos problemas con su antigua pareja. Y es lo lógico, supongo.

Bien, ahora se supone que estoy enviando los folletos por correo electrónico. Espero una pronta respuesta mientras mi celular se carga. Ahora bien, hay algo que debo admitir: Este blog es aburrido, sólo hablo de cosas demasiado personales (aunque han habido artículos de índole social con poca acogida, pero qué va). Es por eso que, dentro del mediano plazo, voy a hacer uns cambios para colocar mi webcomic en este lugar. Lo encuentro lo mejor, ya que ya tengo este espacio para escribir. ¿Por qué no darle un mejor provecho? Podría hacerlo al estlo de Extra Life o algo así.. Claro, si logro encontrar la plantilla adecuada.

Bien, creo que eso sería por estos días... Si de repente me escuchan en la radio, al menos pretendan que les gustó :D

miércoles, 5 de julio de 2006

Reflexiones a futuro...

Recuerdo cuando comenté que el primer semestre del año pasado lo sentí pasar como un año completo, más que nada por el paro y todos los eventos que ocurrieron esa vez.

Y ahora, siento que este semestre pasó en unas pocas semanas, y aún así pasaron cosas increíbles.

Si saben inglés, se habrán dado cuenta que en mi otro blog hablé tanto de Felipe como de Catherine. Puntos fijos en el comienzo de un nuevo ciclo de situaciones, que ojalá sean entretenidas y dignas de contar. Pero eso no es mi único punto a tratar el día de hoy, mientras espero a que sean las siete y media y me vaya de la universidad por hoy.

El punto es que se acerca mi vigésimo primer cumpleaños, el cuál dicen que marca una etapa. Y bueno, con cada momento en que se acerca una fecha fundamental para uno, viene un momento para pensar en todo lo que nos ha ocurrido hasta ahora. Y lo que haremos después.

Debo admitir que estos años no han sido buenos ni malos. O sea, han sido buenos y malos, pero a la vez pueden examinarse desde otro punto de vista y concluir que los malos no eran tan malos y los buenos no eran tan buenos. Pero el punto es que ocurrieron, y hay que superarlos y vivirlos sí o sí. Esto fue lo que sentí después de pensar en el primer concepto que a cualquier carretonero se le ocurre cuando habla de un cumpleaños (Nótese que Eduardo me llamó hace unos días preguntándome por qué no hago un carrete en mi casa que habíamos concertado hace meses): La fiesta de cumpleaños. Ya, para que sepan, traté de hacer una fiesta de disfraces el año pasado pero no resultó, terminé siendo el único disfrazado. Y de todos los que invité, fueron los que realmente me importaban, mis amigos.
Y aquí cae el primer asunto a reflexión: Cuando pensaba a quiénes invitar, me dí cuenta que un gran cambio ocurriría, pues los amigos que tuve hace sólo medio año ya han tomado otros rumbos, ya no los veo tan seguido y ni siquiera sé si vendrán una vez que los invite. Eso sí, a principios de año ya había hablado con el personaje principal del asunto (Felipe. Pero no el que conozco ahora, otro Felipe) y concertamos que no habría presiones pàra juntarnos. Y eso sumado al hecho de que no puedo contactarlo salvo por correo electrónico, me deja en el lugar que estoy ahora. Lo mismo para Marisol, con quien a veces suelo conversar electrónicamente pero su tesis la tiene muy ocupada. Con Elizabeth perdí el contacto hace mucho más tiempo. Creo que el único que se ha mantenido en el tiempo es Daniel, el cuál ha cambiado de trabajo y de casa pero sigue siendo el mismo simpático de siempre. Ahora bien, sigo juntándome con Oscar y Paula, pero es una relación bastante unidireccional, no parece que les importe demasiado. Oquizás y así son ellos, igual me desgasta ser el único que se mueve. Con Eduardo sigo teniendo la misma relación unidireccional en el sentido inverso, lo cuál no me molesta, pero... Bueno,. hablaré de ello en otro momento.
También me dí cuenta que estas otras personas (Catherine y Felipe) se habían unido recientemente, pero las estimaba tanto como amigos que serían invitadas sin tribulaciones. Esto significa que estoy en un momento de cambio bastante importante, y que espero que todo resulte como espero: Con todos felices.

Siempre digo, una vez que asevero algo, que puedo estar equivocado. Al fin y al cabo, perfectamente pude enviarle una carta a Felipe y/o Marisol durante todo este timepo para invitarlos a alguna parte. Pero el discurso de Felipe impactó profundamente en mis sesos, y no quise intentarlo. Con Marisol sí, pero ella está ocupada. Creo que lo que más me impactó esa vez fue tener que enfrentarme a la idea de que incluso amistades que se forjan durante muchos años pueden ser efímeras, que todo cambia. También me dí cuenta, gracias a ello, que era muy dependiente del resto para hacer algo. Que perfectamente podía realizar cosas solo y entretenerme solo, y así me uní a cuanto curso encontré para sentirme mejor (y gratis): Música, yoga y salsa. También me dí cuenta que uno no puede forzar a que las cosas sigan como están, a que el otro siga pensando lo mismo, y que si Felipe (el otro) está incómodo conmigo, dejarlo ir y que haga lo que se le antoje. Por lo menos así él estará feliz, ¿No? Por lo que no fue ni malo ni bueno lo que ocurrió, sólo pasó, y aprendí de los que pasó. Menos mal, porque también recordé por qué muchas de las amistades que tenía antes de Felipe y Marisol se perdieron (aparte de los innumerables viajes que hice alrededor de Chile durante mi infancia): Mi insoportable dependencia, que hacía que estar conmigo todos los días se hiciera un tedio. Y así, espero no cometer el mismo error con Felipe y Catherine, y dejarlos respirar, no tener que estar con ellos apenas los vea, y confiar en que estarán bien sin mí.

Ya, eso está resuelto. Ahora bien, ¿Qué pasó que nunca hice el webcomic? Bueno, tres cosas: Miedo, flojera y desorden.
Miedo, porque muchas de las cosas sobre las que quiero dibujar y hace rque la gente se entretenga le han ocurrido a los que me rodean. ¿Qué pasa si, de repente, mi hermana se enoja por cómo la dibujé en el cómic?¿o Felipe reclama porque dibujé su problema con Paula?¿mi papá ve las cosas que hace mi mamá?¿Eduardo se enoja por lo que pienso de sus discursos?¿u Oscar? Esas preguntas las llevo conmigo desde hace años, desde que empecé a obrar la idea de un webcomic en que utilizaría ideas de la realidad y las traspapelaría al papel. Porque, a decir verdad, temo la fama. Temo que la gente que conozca sepa de esa fama y vea cómo los dibujo. ¿Qué consecuencias trae la fama, si es que la hay? Pues existe la posibilidad de que nadie lea lo que dibujo, lo cuál también trae esa pena de que no se rían, pases como un cometa atravezando a mediodía nuestra atmósfera. O sea, nada. Y la idea es que se rían.
Flojera y desorden, porque me cuesta organizarme bien en los tiempos. Con tanto tiempo libre que tuve este semestre, perfectamente pude haber hecho el webcomic, subirlo a una página y actualizarlo semanalmente mientras asistía a clases, estudiaba y me sacaba buenas notas, mientras iba a los talleres de salsa, yoga y música (y probacionismo, pero eso es otra historia) y tomo una unidad de investigación, junto con toda la demás rutina de siempre. Pero ¿Qué hago? Me quedo dormido en la cama, me masturbo mentalmente haciendo nada. Y eso es falta de orden, flojera al ver ese montón de horas que cumplir y un horario que respetar. Y francamente, me estoy hartando de ello. Pero ¿Cómo superar? He tratado por todos los medios de despertar. Excepto las ideas que requieren plata el judío, diría mi mamá. Quizás y sea un asunto de voluntad, de constumbre, de algo que no contemplo en mis casillas. Y bueno, se viene un semestre un tanto duro, con ramos duros y horario pesado (o al menos eso parece), por lo que mi oportunidad pasó. Quizás y después de acostumbrarme al segundo semestre logre motivarme y subir la página de una vez.

Confiemos en que la fiesta resulte de la manera tan optimista que pienso. Muchos cambios han ocurrido, y esta fiesta los reflejará. Ahora mejor me voy a estudiar para la última prueba de Orgánica, que está medio complicada.

53 114!!