El día que se publicó la entrada anterior fue totalmente igual a los anteriores, salvo por una cosa: Mi hermana me preparó un rico plato de fideos con salsa. ¿Y es que acaso no podría estar más satisfecho que con ese tipo de gesto?
Al día siguiente pasé a entregarle el currículum a un compañero de la U, pero no me lo encontré. Otro compañero observó las hojas que llevaba y me deseó un feliz cumpleaños atrasado. Esa noche mi hermana compró unos pasteles.
El Viernes, llegué a la casa temprano porque no tenía clases de inglés. Mi hermana se estaba arreglando para irse a Santiago, pero se dió el tiempo de tomar once y así me prendió unas velas y las puso sobre los pasteles. Me dijo que pidiera tres deseos.
... Y me quedé reflexionando ¿En qué podría pedir yo tres deseos?
Mi futuro para mí es tener una familia contenta en Vancouver o sus alrededores, pero de ahí a que ocurra eso faltan algunos años. Lustros quizás. Aún así, hay bastantes cosas que deben superarse para llegar a ese punto. Y ese fue mi primer deseo: ******************************************************
Luego vino el desafío de lograr obtener el título tan ansiado y así seguir perfeccionándome y desarrollar todas las ideas que tengo y he guardado en mi cabeza desde hace bastante tiempo. Mi segundo deseo fue *********************************
Y por último, **********************. Uno nunca sabe.
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jueves, 29 de julio de 2010
Múltiplos de 7 (cont)
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miércoles, 21 de julio de 2010
Múltiplos de 7
¿Cómo explicar lo que siento en este momento?
El año pasado, en esta misma fecha, estaba totalmente desganado, salvo por algunas pocas personas que me llamaron para desearme un feliz día. Más allá de comprar una porción de wantan frito, no hice mayor celebración y el día pasó como tal.
Y desde entonces, parece que hubiese pasado una década. De la depresión pasé a la superación. Cambié, me mudé, descarté un rumbo y busqué otro. Me despedí de mucha gente y saludaba a otra. Pasé por muchos empleos y viví cosas inolvidables en cada uno. Reproché mi suerte, así como la bendije. Guardé todas mis cosas, las desempaqué y ahora están guardadas otra vez.
Ahora estoy en una situación que no me satisface, pero me hace sentir más fuerte. Sé que las cosas podrían ir aún mejor, pero también sé que soy yo la única persona que puede hacer que esos momentos mejoren. Me he vuelto un ser altamente independiente, y eso es algo que pocos podemos admitir.
Aún así, siento que varias cosas que perdí o dejé en el camino me serán irrecuperables, y que lamentaré que así sea. Pero ya no se puede hacer mucho por eso. Así es la vida, avanza y uno debe seguir con ella, acompañarla hasta el fin. Y así será siempre.
Y así llegamos a esta fecha, que de hecho me tomó por sorpresa. No fue sino hasta que mi hermana me llamó y me dijo "Tengo pensado hacer algo para tu cumpleaños" que reaccioné y me dí cuenta. ¡Ya estamos en la mitad de Julio! Pero luego mi emoción se apagó y volví a lo normal ¿En qué podría cambiar esta fecha a las demás? Por lo general diría que pasé casi 8 años planeando fiestas que no ocurrieron, y la única vez que ocurrió me dí cuenta de que jamás ocurrirían como quiero que sean. Así que los últimos 4 años pasaron conformándome con una típica once familiar a la que esporádicamente se presentaba algún amigo. Claro que el año pasado no pasó nada. Quizás una comida en la casa de la abuela el fin de semana, pero eso hacíamos siempre los fines de semana así que era parte de lo rutinario. En fin, si algo ocurre este día fuera de lo ordinario, pues les escribiré diciéndoles lo sorprendido que quedé. Si no, pues bueno así quedó ¿No?
Eso. Feliz cumpleaños a mí. Que ojalá el año no se me pase volando y lo disfrute.
El año pasado, en esta misma fecha, estaba totalmente desganado, salvo por algunas pocas personas que me llamaron para desearme un feliz día. Más allá de comprar una porción de wantan frito, no hice mayor celebración y el día pasó como tal.
Y desde entonces, parece que hubiese pasado una década. De la depresión pasé a la superación. Cambié, me mudé, descarté un rumbo y busqué otro. Me despedí de mucha gente y saludaba a otra. Pasé por muchos empleos y viví cosas inolvidables en cada uno. Reproché mi suerte, así como la bendije. Guardé todas mis cosas, las desempaqué y ahora están guardadas otra vez.
Ahora estoy en una situación que no me satisface, pero me hace sentir más fuerte. Sé que las cosas podrían ir aún mejor, pero también sé que soy yo la única persona que puede hacer que esos momentos mejoren. Me he vuelto un ser altamente independiente, y eso es algo que pocos podemos admitir.
Aún así, siento que varias cosas que perdí o dejé en el camino me serán irrecuperables, y que lamentaré que así sea. Pero ya no se puede hacer mucho por eso. Así es la vida, avanza y uno debe seguir con ella, acompañarla hasta el fin. Y así será siempre.
Y así llegamos a esta fecha, que de hecho me tomó por sorpresa. No fue sino hasta que mi hermana me llamó y me dijo "Tengo pensado hacer algo para tu cumpleaños" que reaccioné y me dí cuenta. ¡Ya estamos en la mitad de Julio! Pero luego mi emoción se apagó y volví a lo normal ¿En qué podría cambiar esta fecha a las demás? Por lo general diría que pasé casi 8 años planeando fiestas que no ocurrieron, y la única vez que ocurrió me dí cuenta de que jamás ocurrirían como quiero que sean. Así que los últimos 4 años pasaron conformándome con una típica once familiar a la que esporádicamente se presentaba algún amigo. Claro que el año pasado no pasó nada. Quizás una comida en la casa de la abuela el fin de semana, pero eso hacíamos siempre los fines de semana así que era parte de lo rutinario. En fin, si algo ocurre este día fuera de lo ordinario, pues les escribiré diciéndoles lo sorprendido que quedé. Si no, pues bueno así quedó ¿No?
Eso. Feliz cumpleaños a mí. Que ojalá el año no se me pase volando y lo disfrute.
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martes, 21 de julio de 2009
"Un año menos"
[Nota escrita durante mi cumpleaños. Dadas las cambiantes circunstancias en las que me he visto, prefiero terminarla abruptamente y quizás algún día retomar lo que NO pasó]
Es lo que siempre les digo a las personas que cumplen años. Como si Dios tuviese nuestros relojes calibrados y predestinados a detenerse en algún momento. Sin embargo, cuando lo digo lo hago con la intención de que los demás reflexionen sobre sus vidas y piensen en lo que quieren hacer. No vaa a ser que lleguemos a viejos y no podamos hacer lo que queremos por trabas que no dependen de nuestra voluntad (hijos, salud, dinero)
Ahora me ha llegado mi turno. Un año menos. Y lejos un año que no voy a poder olvidar por más que lo intente. No sólo por lo que pasó, sino por lo que NO pasó.
Qué pasó:
Lejos lo más detacable del año fue el concierto de Radiohead. Fue un día que le contaré a mis nietos, en donde el furor de ver a nuestro grupo favorito se expresaba en cada gota de sudor que salía de nuestros cuerpos y cada grito medianamente afinado que aportaba al enorme rugir de los fanáticos hacia el grupo, expresando su devoción hacia la composición de ese grupo de ingleses que marcó una generación completa, entregó letras marcadas de emociones no comercializables y una crítica al mundo de hoy marcada por la ironía, y nunca dejó de experimentar con lo que tenían a mano, reinventándose de modo de no perder el fluir de la creatividad.
Y qué mejor que haberlo disfrutado con mi gran amigo Ariel, a quien conocí en ese mismo contexto esperando a comprar la entrada, y que ahora ya estamos al nivel de "yuntas". Con él retomé el amor a conversar sobre películas, libros, actualidad y lo que se nos ocurriese. Eso no me ocurría desde que estaba en el colegio con Marisol y Felipe, y en menor medida con Oscar y Paula. También, gracias a él, he conocido más sobre muchas cosas, sobre la vida y la gente, y también me ha dado pie para conocer un montón de gente nueva, un espectro que por lo general no congenia mucho con mi círculo, pero que sin embargo me es agradable.
Eso sí, no implica que no haya conocido a nadie de la U. He conocido muchos compañeros como Samuel y Orlando que me han ayudado, junto con haber afianzado mi relación con Felipe y Pamela.
Es lo que siempre les digo a las personas que cumplen años. Como si Dios tuviese nuestros relojes calibrados y predestinados a detenerse en algún momento. Sin embargo, cuando lo digo lo hago con la intención de que los demás reflexionen sobre sus vidas y piensen en lo que quieren hacer. No vaa a ser que lleguemos a viejos y no podamos hacer lo que queremos por trabas que no dependen de nuestra voluntad (hijos, salud, dinero)
Ahora me ha llegado mi turno. Un año menos. Y lejos un año que no voy a poder olvidar por más que lo intente. No sólo por lo que pasó, sino por lo que NO pasó.
Qué pasó:
Lejos lo más detacable del año fue el concierto de Radiohead. Fue un día que le contaré a mis nietos, en donde el furor de ver a nuestro grupo favorito se expresaba en cada gota de sudor que salía de nuestros cuerpos y cada grito medianamente afinado que aportaba al enorme rugir de los fanáticos hacia el grupo, expresando su devoción hacia la composición de ese grupo de ingleses que marcó una generación completa, entregó letras marcadas de emociones no comercializables y una crítica al mundo de hoy marcada por la ironía, y nunca dejó de experimentar con lo que tenían a mano, reinventándose de modo de no perder el fluir de la creatividad.
Y qué mejor que haberlo disfrutado con mi gran amigo Ariel, a quien conocí en ese mismo contexto esperando a comprar la entrada, y que ahora ya estamos al nivel de "yuntas". Con él retomé el amor a conversar sobre películas, libros, actualidad y lo que se nos ocurriese. Eso no me ocurría desde que estaba en el colegio con Marisol y Felipe, y en menor medida con Oscar y Paula. También, gracias a él, he conocido más sobre muchas cosas, sobre la vida y la gente, y también me ha dado pie para conocer un montón de gente nueva, un espectro que por lo general no congenia mucho con mi círculo, pero que sin embargo me es agradable.
Eso sí, no implica que no haya conocido a nadie de la U. He conocido muchos compañeros como Samuel y Orlando que me han ayudado, junto con haber afianzado mi relación con Felipe y Pamela.
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