Si tuviera Twitter, hubiese dicho:
- 24 de Diciembre: Pasaré como recepcionista y nochero en el hotel. Un turista de EE.UU. me regaló un helado. Feliz navidad a todos.
- 31 de Diciembre: Feliz año nuevo a todos. Es raro trabajar mientras ocurre, pero en fin...
- 10 de Enero: Me fue bien en la PSU. Pero no puedo ir a Valpo. Analizaré mis opciones.
- 12 de Enero: Me matriculé en la UNAP. Viajaré a Iquique para estudiar electrónica. Mi hermana ya lo sabía :S
- 17 de Enero: No pude votar. Ganó Piñera- Al fin se cambian a los ladrones por otros.
- 7 de Febrero: Carnaval en San Pedro. Esta vez me avivé y no tomé Aloha.
- 12 de Febrero: Cada turista francés que llega al hotel fundamenta aún más su estereotipada arrogancia.
- 14 de Febrero: Feliz día del amor. Lo pasé trabajando y pensando si la próxima vez lo pasaré acompañado de alguna pareja.
- 25 de Febrero: Revisé que mi video de Los Jaivas tiene más de 300 visitas. Ligeramente impresionado. No tengo más videos para subir.
- 27 de Febrero: Me entero del terremoto al llegar al hotel. Acá se movió el agua de la piscina. ¿Están todos bien?
- 29 de Febrero: Me agobia tanta info sobre el terremoto. Vuelvo a escuchar PlayFM para relajarme.
- 2 de Marzo: Fuimos a Peine. Es un pueblo con Ley Seca. Lo supimos cuando se acabaron las cervezas.
- 15 de Marzo: Nos mudamos a una casa en construcción al lado de la aduana. A mi mamá le carga el sonido de los camiones.
- 27 de Marzo: Preparándome para vivir en Iquique. Extrañaré a Blondie y a Cleo. Oviamente menos que a mi familia, pero se entiende la idea.
- 2 de Abril: Me acabo de dar cuenta que me voy en Semana Santa. No hay buses Frontera a Iquique. Iré por Tur-Bus con escala en Calama.
- 4 de Abril: Iquique es húmedo, caluroso y me encanta. La pieza es espaciosa.
- 5 de Abril: Hoy expuso el Pdte. Ejecutivo de Zofri para explicarnos nuestra excelente elección. Me preguntó en qué podría aportar a un lugar como ese.
- 9 de Abril: Ya tengo los programas de ramos. Será pan comido. Tienen que arreglar el problema de salas eso sí porque somos muchos.
- 15 de Abril: Aún no consigo trabajo. He notado que las calles de Iquique tiene un raro color gris sucio. Debe ser la humedad.
- 23 de Abril: Ya tapé los hoyos de termitas en mi pieza. Logré tener un tocadiscos que funciona, y descubro las bases de algunos samples de DJ Bitman.
- 3 de Mayo: Obtuve trabajo en McDonals. Me siento extraño, no quería volver al rubro.
- 14 de Mayo: Mi hermana comenta que huelo a aceite y hamburguesas, aún después de bañarme.
- 16 de Mayo: Parece que tendré que ahorrar mucho si quiero llegar a fin de año. Aprovecho el agua caliente del McDonald's para bañarme.
- 21 de Mayo: No participé de ninguna ceremonia. Pero algún día iré a la boya. Es mi día libre y por eso descansaré.
- 28 de Mayo: Me perdí el concierto de Chopin que había en el Museo Naval. También recordé que dejé mi planta en San Pedro.
- 4 de Junio: Mis notas son de las mejores. También fui a reclamar por mi convalidación. El profe de física nunca entregó respuesta.
- 8 de Junio: No está "Zombieland" en las cunetas. Se fue al sur el pololo de mi hermana. Ella dice que no volverá.
- 12 de Junio: Me duelen mucho los testículos. Me recetaron Ibuprofeno. Debe ser porque estoy parado en el trabajo.
- 16 de Junio: Conseguí trabajo de jornal. Mejor paga, parcialmente ganado por pituto. A estas alturas, me da lo mismo.
- 20 de Junio: Fuimos a comprarme un polerón con mi hermana. La ropa del mall es cara. Terminamos discutiendo sobre si me amo a mí mismo o no.
- 27 de Junio: No fui a la Zofri. Estoy escribiendo los cuentos cortos para concursar antes que se acabe el plazo.
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domingo, 27 de junio de 2010
Si tuviera Twitter...
Búsquelo por:
películas,
pensamiento,
personal
martes, 7 de julio de 2009
Lo que pasa cuando dejas que tu mente corra libremente y se pierda en el prado
[Originalmente titulado "lo que pasa cuando dejas que tu tren de pensamiento se descarrile y se vaya hacia el horizonte"]
Mi guionista es un tanto sádico. Sabe perfectamente que el personaje que creó hace ya casi 24 años iba a terminar dándose cuenta, pero no le importó. "Por el guión, vale casi todo", dijo. Eso, por supuesto, me da la libertad de culparlo a él de la mayoría de mis problemas. Que tenga serios problemas de concentración, de sueño y sociabilidad. Que mi familia esté bordeando la línea de lo normal de la misma forma que un elefante tiene que balancearse por una navaja... De cincuenta metros de alto... Y 1 Km de largo... Y en el fondo hay espinos y avispas.
Y aún así, encuentro que las historias que inventa son extraordinarias. Ya, el hecho de que mi hermano haya incurrido a las drogas fue un giro que era esperable dada la situación. Que se haya formado un torbellino familiar por eso fue casi insufrible, pero ahí estábamos pensando cómo superar esto. Y, de la nada, todo se da vuelta, todo era un sueño (o historia inventada, para ser más exactos) y quedamos todos ¡Plop! Créanme, estuve a punto de ir a la oficina de mi guionista, romper la puerta, sacar a la recepcionista de mi camino, llegar a su escritorio forrado de hojas de historias que jamás llegaron a ninguna parte y ahorcarlo. Ver cómo su cabeza se enrojecía mientras trataba de gritar. Pero no, me tranquilicé y le pegué un combo mientras le comentaba que esperaba con ansias la nueva historia que empezaría se supone este Viernes. Aún no se decide si efectivamente la parte de mi rendimiento académico concluirá con mi éxito a pesar de las circunstancias o termino expulsado de la U y exhiliado de la familia.
Le he mencionado que podríamos comercializar la idea. De que mi vida sería un éxito si la pasamos a cómic, y le agregamos algunas ideas que tanto a mí como a él (¿o ella?) se nos han ocurrido. Y eso que no contamos todo lo que ha pasado antes, las parejas improbables que sí ocurrieron, las familias que se formaron y deshicieron, las revelaciones por parte de los amigos y parientes, y las desiciones trascendentales que marcaron mi personalidad. Pero lo ve difícil. Tenemos mucha gente involucrada, gente que no se sentiría cómoda si se difunden sus pensamientos, sus diálogos, o incluso aspectos más privados como su orientación sexual, sus traumas psicológicos o sus momentos más vergonzosos. Aparte, debemos terminar la fase universitaria, ya que esa historia la hemos atrasado mucho y debemos darle fin antes del 2010 o 2011. Pero en fin, la idea ha estado en el aire desde casi el 2002, y sabemos que tarde o temprano la cumpliremos, independiente de la aprobación de nuestro universo o no. Igual podemos alterar los nombres y lugares para que nadie se sienta identificado, jeje.
En ese sentido, encontramos admirable el trabajo de Marjane Satrapi y Marcela Trujillo, entre otros. Saben que dibujan a personas reales, situaciones reales. Y aún así lo hacen y según parece el resto les ha tomado respeto. Nosotros buscamos lo mismo, pero debemos partir de algo ¿no?
Aparte, le pedí encarecidamente que mantenga mi mentalidad más o menos intacta durante los próximos 30 años. Me dijo que no podía garantizarlo, pero si funcionaba bien mi vida con mi mente como está, podemos dejarla así. Total, según parece vamos bastante bien, con hartas promesas de futuro próspero, más aún si logramos terminar la fase universitaria. Lo otro que le pedí fue tener algún romance o iniciar mi vida amorosa. Se rió y me dijo que lo intentó cinco veces pero no coopero. Lo miré extrañado.
Y eso. Al salir me disculpé con la recepcionista, y abandoné la oficina. Antes de tomar el ascensor, ella (¿o él?) me gritó que sonría más, y que nuevas y emocionantes aventuras están a la vuelta de la esquina. Y que sólo programara bien mi presupuesto si quería ir a Juan Fernández y le diera un abrazo a mi papá en el momento justo. Sonreí mientras las puertas se cerraban. Es bueno despertar de un sueño con una sonrisa en la cara...
Mi guionista es un tanto sádico. Sabe perfectamente que el personaje que creó hace ya casi 24 años iba a terminar dándose cuenta, pero no le importó. "Por el guión, vale casi todo", dijo. Eso, por supuesto, me da la libertad de culparlo a él de la mayoría de mis problemas. Que tenga serios problemas de concentración, de sueño y sociabilidad. Que mi familia esté bordeando la línea de lo normal de la misma forma que un elefante tiene que balancearse por una navaja... De cincuenta metros de alto... Y 1 Km de largo... Y en el fondo hay espinos y avispas.
Y aún así, encuentro que las historias que inventa son extraordinarias. Ya, el hecho de que mi hermano haya incurrido a las drogas fue un giro que era esperable dada la situación. Que se haya formado un torbellino familiar por eso fue casi insufrible, pero ahí estábamos pensando cómo superar esto. Y, de la nada, todo se da vuelta, todo era un sueño (o historia inventada, para ser más exactos) y quedamos todos ¡Plop! Créanme, estuve a punto de ir a la oficina de mi guionista, romper la puerta, sacar a la recepcionista de mi camino, llegar a su escritorio forrado de hojas de historias que jamás llegaron a ninguna parte y ahorcarlo. Ver cómo su cabeza se enrojecía mientras trataba de gritar. Pero no, me tranquilicé y le pegué un combo mientras le comentaba que esperaba con ansias la nueva historia que empezaría se supone este Viernes. Aún no se decide si efectivamente la parte de mi rendimiento académico concluirá con mi éxito a pesar de las circunstancias o termino expulsado de la U y exhiliado de la familia.
Le he mencionado que podríamos comercializar la idea. De que mi vida sería un éxito si la pasamos a cómic, y le agregamos algunas ideas que tanto a mí como a él (¿o ella?) se nos han ocurrido. Y eso que no contamos todo lo que ha pasado antes, las parejas improbables que sí ocurrieron, las familias que se formaron y deshicieron, las revelaciones por parte de los amigos y parientes, y las desiciones trascendentales que marcaron mi personalidad. Pero lo ve difícil. Tenemos mucha gente involucrada, gente que no se sentiría cómoda si se difunden sus pensamientos, sus diálogos, o incluso aspectos más privados como su orientación sexual, sus traumas psicológicos o sus momentos más vergonzosos. Aparte, debemos terminar la fase universitaria, ya que esa historia la hemos atrasado mucho y debemos darle fin antes del 2010 o 2011. Pero en fin, la idea ha estado en el aire desde casi el 2002, y sabemos que tarde o temprano la cumpliremos, independiente de la aprobación de nuestro universo o no. Igual podemos alterar los nombres y lugares para que nadie se sienta identificado, jeje.
En ese sentido, encontramos admirable el trabajo de Marjane Satrapi y Marcela Trujillo, entre otros. Saben que dibujan a personas reales, situaciones reales. Y aún así lo hacen y según parece el resto les ha tomado respeto. Nosotros buscamos lo mismo, pero debemos partir de algo ¿no?
Aparte, le pedí encarecidamente que mantenga mi mentalidad más o menos intacta durante los próximos 30 años. Me dijo que no podía garantizarlo, pero si funcionaba bien mi vida con mi mente como está, podemos dejarla así. Total, según parece vamos bastante bien, con hartas promesas de futuro próspero, más aún si logramos terminar la fase universitaria. Lo otro que le pedí fue tener algún romance o iniciar mi vida amorosa. Se rió y me dijo que lo intentó cinco veces pero no coopero. Lo miré extrañado.
Y eso. Al salir me disculpé con la recepcionista, y abandoné la oficina. Antes de tomar el ascensor, ella (¿o él?) me gritó que sonría más, y que nuevas y emocionantes aventuras están a la vuelta de la esquina. Y que sólo programara bien mi presupuesto si quería ir a Juan Fernández y le diera un abrazo a mi papá en el momento justo. Sonreí mientras las puertas se cerraban. Es bueno despertar de un sueño con una sonrisa en la cara...
domingo, 22 de febrero de 2009
¿Tiene dedos pa'l piano?
A mí me encanta la música. En lo personal me considero un melómano... O melomaniaco, depende de cómo se le mire. De hecho, mi historia con la música comienza, como muchas películas en mi infancia...
Para empezar, mis padres no me influenciaron "directamente" en la música. No tengo idea por qué, dado el hecho de que mi papá vibra con el rock argentino de los '80 y la música chilena de los '60 y '70, mientras mi mamá gusta de George Michael, Shakira, Michael Bublé y tantos otros... Quizás fue, precisamente, porque mi mamá conoció a la mayoría de los artistas por la radio, y aún hoy en día es la radio la que me invita a conocer más y más grupos.
Así, fui creciendo con la radio. Momentos memorables fueron "Prisioneros de la Piel" de La Ley mientras bajábamos de Chuquicamata el día que nevó. "Viajar" de Lucybell mientras veía los letreros fluorescentes de Santiago centro de noche. "muchacha triste" de Los super reyes tocada por el tecladista en el supermercado Fiesta de Talca. "Cowboys and angels" de George Michael cuando la abuela me llevaba a Puerto Velero en su Ford Ranger para instalar cortinas. "Dame luz" de Nicole cada vez que empezaba "Amor a domicilio". "Sigues dando vueltas en mi cabeza" por La Rue morgue mientras pintábamos los muros de la casa de Carlos Cruz... En fin, tantos momentos determinados por un tema. Así que era básicamente un radioescucha (sin contar los CDs de música clásica y de relajación que pasaban sonando en casa) hasta que cierta persona me influyó con dos cosas trascendentales: Cómo tocar la guitarra de la manera más difícil y que ese grupo que canta "Creep" tiene muchos otros temas más.
Y de ahí simplemente no paré... La interacción trajo consigo conocer muchos otros grupos. No, en serio. Miles de otros grupos. Luego empecé a refinar mis gustos (principalmente alejándome del Axé y la Mayonesa) y gracias al aporte de otras estaciones de radio conocí aún más grupos. Muchos muchos muchos otros. Hasta el día de hoy, que aún tengo influencias que me hacen conocer más grupos. Algunos del pasado, otros muy recientes. Llegué a tener 35 GB de música en el computador... Antes que se echara a perder, claro está ¬_¬
Pero lejos lo que mejor me quedó fue la habilidad de poder "sacar" las canciones. O sea, escucharlas y tocarlas en la guitarra. Ya para mí no es novedad escuchar progresiones conocidas en un tema e inmediatamente tocar la guitarra para interpretarla. A veces es más difícil, pero lo bueno es que te da la opción de no usar tablaturas y obtener canciones que no están transcritas (o mal transcritas. Me he topado con varios cancioneros mal hechos). También ayuda para cuando debo afinar la guitarra y no dispongo de un afinador. O para esas fogatas improvisadas donde de la nada aparece una guitarra y se necesita un intérprete genérico de música en español.
Ahora bien, eso puede ser oído absoluto o relativo (probablamente lo segundo), pero eso no sirve de nada con dedos torpes.
Verán, aunque posea esta habilidad no he podido mejorar mi nivel de interpretación más allá de usar acordes y uno que otro solo. Más aún, los acordes con cejillo los puedo tocar sólo un rato que luego me duele. Así que, ok puedo sacar canciones en gutarra rapidísimo pero aún así sonará un tanto torpe. Eso ya fue comprobado en una apuesta que tuve con un compañero de la U hace unos años, donde lo reté a sacar una canción que escogieran nuestros amigos y no conociésemos en media hora, y ver quién la toca mejor. Perdí $10000 y no volví a tener mesada hasta dos años después.
Pero han habido mejoras. Probablemente en un futuro cercano vean un video de ello. Pero no es el único caso en donde mis manos me juegan en contra. O mejor dicho, mi COORDINACIÓN MOTRIZ FINA me juega en contra. Puesto que también me encantan los cómics y he deseado durante años hacer uno, pero mis dibujos son simplones y algo torpes también, lo que me deja un tanto impedido de dibujar los mundos extraordinarios que tengo en mi mente. Pronto verán uno que hice por ahí el 2005, en todo caso para que opinen.
Así que ese es mi reclamo. ¿Cómo mejorar la coordinación motriz fina?¿o tendré que vivir con una interpretación artística algo mediocre? Bueno, primero vendamos cursos de idiomas (HAY UNA EXCELENTE OFERTA LIMITADA PARA LOS INTERESADOS), saquemos el título en biotecnología y de ahí veamos qué sucede (lo que me hace pensar en otro tema para después)
Y para terminar mis lamentos injustificados, los dejo con "Rewind" de Goldspot, la cuál recién saqué en guitarra y que propició todo este artículo. Bleh.
Para empezar, mis padres no me influenciaron "directamente" en la música. No tengo idea por qué, dado el hecho de que mi papá vibra con el rock argentino de los '80 y la música chilena de los '60 y '70, mientras mi mamá gusta de George Michael, Shakira, Michael Bublé y tantos otros... Quizás fue, precisamente, porque mi mamá conoció a la mayoría de los artistas por la radio, y aún hoy en día es la radio la que me invita a conocer más y más grupos.
Así, fui creciendo con la radio. Momentos memorables fueron "Prisioneros de la Piel" de La Ley mientras bajábamos de Chuquicamata el día que nevó. "Viajar" de Lucybell mientras veía los letreros fluorescentes de Santiago centro de noche. "muchacha triste" de Los super reyes tocada por el tecladista en el supermercado Fiesta de Talca. "Cowboys and angels" de George Michael cuando la abuela me llevaba a Puerto Velero en su Ford Ranger para instalar cortinas. "Dame luz" de Nicole cada vez que empezaba "Amor a domicilio". "Sigues dando vueltas en mi cabeza" por La Rue morgue mientras pintábamos los muros de la casa de Carlos Cruz... En fin, tantos momentos determinados por un tema. Así que era básicamente un radioescucha (sin contar los CDs de música clásica y de relajación que pasaban sonando en casa) hasta que cierta persona me influyó con dos cosas trascendentales: Cómo tocar la guitarra de la manera más difícil y que ese grupo que canta "Creep" tiene muchos otros temas más.
Y de ahí simplemente no paré... La interacción trajo consigo conocer muchos otros grupos. No, en serio. Miles de otros grupos. Luego empecé a refinar mis gustos (principalmente alejándome del Axé y la Mayonesa) y gracias al aporte de otras estaciones de radio conocí aún más grupos. Muchos muchos muchos otros. Hasta el día de hoy, que aún tengo influencias que me hacen conocer más grupos. Algunos del pasado, otros muy recientes. Llegué a tener 35 GB de música en el computador... Antes que se echara a perder, claro está ¬_¬
Pero lejos lo que mejor me quedó fue la habilidad de poder "sacar" las canciones. O sea, escucharlas y tocarlas en la guitarra. Ya para mí no es novedad escuchar progresiones conocidas en un tema e inmediatamente tocar la guitarra para interpretarla. A veces es más difícil, pero lo bueno es que te da la opción de no usar tablaturas y obtener canciones que no están transcritas (o mal transcritas. Me he topado con varios cancioneros mal hechos). También ayuda para cuando debo afinar la guitarra y no dispongo de un afinador. O para esas fogatas improvisadas donde de la nada aparece una guitarra y se necesita un intérprete genérico de música en español.
Ahora bien, eso puede ser oído absoluto o relativo (probablamente lo segundo), pero eso no sirve de nada con dedos torpes.
Verán, aunque posea esta habilidad no he podido mejorar mi nivel de interpretación más allá de usar acordes y uno que otro solo. Más aún, los acordes con cejillo los puedo tocar sólo un rato que luego me duele. Así que, ok puedo sacar canciones en gutarra rapidísimo pero aún así sonará un tanto torpe. Eso ya fue comprobado en una apuesta que tuve con un compañero de la U hace unos años, donde lo reté a sacar una canción que escogieran nuestros amigos y no conociésemos en media hora, y ver quién la toca mejor. Perdí $10000 y no volví a tener mesada hasta dos años después.
Pero han habido mejoras. Probablemente en un futuro cercano vean un video de ello. Pero no es el único caso en donde mis manos me juegan en contra. O mejor dicho, mi COORDINACIÓN MOTRIZ FINA me juega en contra. Puesto que también me encantan los cómics y he deseado durante años hacer uno, pero mis dibujos son simplones y algo torpes también, lo que me deja un tanto impedido de dibujar los mundos extraordinarios que tengo en mi mente. Pronto verán uno que hice por ahí el 2005, en todo caso para que opinen.
Así que ese es mi reclamo. ¿Cómo mejorar la coordinación motriz fina?¿o tendré que vivir con una interpretación artística algo mediocre? Bueno, primero vendamos cursos de idiomas (HAY UNA EXCELENTE OFERTA LIMITADA PARA LOS INTERESADOS), saquemos el título en biotecnología y de ahí veamos qué sucede (lo que me hace pensar en otro tema para después)
Y para terminar mis lamentos injustificados, los dejo con "Rewind" de Goldspot, la cuál recién saqué en guitarra y que propició todo este artículo. Bleh.
martes, 10 de febrero de 2009
La insípida y bulliciosa historia del apático Nelson y su padre decepcionado
El Sábado llegué del trabajo. Estaba cansadísimo porque no pude dormir. No pude dormir porque me dieron calambres en la madrugada. Me dieron calambres porque camino mucho en el trabajo... ¿O será estrés? En fin, junto con una jornada de trabajo en la cuál (aún) no rendí nada, tuve que esperar a que cierto HUE***... No, nunca tanto, pero alguien llegara a Santiago para devolverle un CD. En fin, esperé de las 14 a las 16. Revisé la historia de los bomberos en la Plaza de Armas, exploré las vitrinas del Eurocentro y esperé en la estación Universida de Chile, para luego enterarme que dicha persona no llegó a Santiago y lo hará otro día. Clarto, no pude enterarme porque no llevé mi celular (se me quedó en casa).
En fin, llego a mi casa con la cabeza bombeando como trombón (¿me olvidé de mencionar que estaba enfermo? Ah, sí, como me dieron calambres me destapaba solo) y con la garganta llena de flema. No quería más guerra, sólo llegar y recostarme. Pero antes hay que lavar la ropa, regar el patio, ordenar la pieza, aspirar, en fin todo lo que uno debe hacer en casa y que pospone para el fin de semana. Y mientras voy a dar la llave de paso para que funcione la lavadora...
... Me encuentro con un gatito.
Un hermoso y pequeño gatito. Negro con manchas blancas, probablemente un sobrino de Cleopatra, nuestra gata que ahora comparte tiempo con mi madre allá en el desierto. Estaba tembloroso, maullaba pidiendo ayuda. No sabía qué hacer, quedé pasmado. Fui corriendo a darle leche, se la dejé en un plato y me escondí. Vi cómo caminaba torpemente hasta el plato y empezó a lamer el líquido ¡Qué ternura! Y me volvió a ver y esta vez se tranquilizó un poco. Logré abrir la llave, pero eso no me quitó mi inquietud por el gatito, ahí sin dueño ni madre. Me preguntaba cómo llegó ahí, contemplaba el cielo mientras él me observaba, luego lo miraba a ver si se sentía más seguro. Me recosté un buen rato en el suelo, hacía tiempo que no me sentía tan tranquilo. Retomé los deberes ya no como obligaciones, sino como quehaceres. Y así hasta que me recosté en mi cama ya con el trabajo hecho...
Luego llegó mi papá...
Cuento corto, recuerdo haber murmurado entre las tapas (puse a lavar las sábanas, aunque igual no logré sacarles ese color de cebo humano que queda al medio) que no me escapé, que sí dormí aquí el Viernes, que le mando besos a la abuela, que vi un gatito hoy en el patio, que no tenía hambre y que no tuve tiempo de regar.
... Al despertar, el gatito no estaba. No sé qué hizo mi papá con él, pero no le gustabn los gatos y ya ha "despachado" algunos en el pasado. Tampoco estaba el plato con la leche que le dí. Probablemente sacó la película solo.
El Domingo, mientras vitrineábamos en el mall (lejos lo más aburrido a menos que sea el persa y no el mall) pasamos por una tienda de mascotas. Mi papá preguntó por los labradores. $160000. Inscrito. Me miró un rato y nos fuimos. En el pasillo me menciona que lo compraría, pero que por la forma que cuido la casa es mejor no hacerlo.
... Le dí la razón.
[Tengo un vómito, tres historias, una revisión, dos patás en la ca'eza y un fuerte copiaypega para el futuro, así que atentos...]
En fin, llego a mi casa con la cabeza bombeando como trombón (¿me olvidé de mencionar que estaba enfermo? Ah, sí, como me dieron calambres me destapaba solo) y con la garganta llena de flema. No quería más guerra, sólo llegar y recostarme. Pero antes hay que lavar la ropa, regar el patio, ordenar la pieza, aspirar, en fin todo lo que uno debe hacer en casa y que pospone para el fin de semana. Y mientras voy a dar la llave de paso para que funcione la lavadora...
... Me encuentro con un gatito.
Un hermoso y pequeño gatito. Negro con manchas blancas, probablemente un sobrino de Cleopatra, nuestra gata que ahora comparte tiempo con mi madre allá en el desierto. Estaba tembloroso, maullaba pidiendo ayuda. No sabía qué hacer, quedé pasmado. Fui corriendo a darle leche, se la dejé en un plato y me escondí. Vi cómo caminaba torpemente hasta el plato y empezó a lamer el líquido ¡Qué ternura! Y me volvió a ver y esta vez se tranquilizó un poco. Logré abrir la llave, pero eso no me quitó mi inquietud por el gatito, ahí sin dueño ni madre. Me preguntaba cómo llegó ahí, contemplaba el cielo mientras él me observaba, luego lo miraba a ver si se sentía más seguro. Me recosté un buen rato en el suelo, hacía tiempo que no me sentía tan tranquilo. Retomé los deberes ya no como obligaciones, sino como quehaceres. Y así hasta que me recosté en mi cama ya con el trabajo hecho...
Luego llegó mi papá...
Cuento corto, recuerdo haber murmurado entre las tapas (puse a lavar las sábanas, aunque igual no logré sacarles ese color de cebo humano que queda al medio) que no me escapé, que sí dormí aquí el Viernes, que le mando besos a la abuela, que vi un gatito hoy en el patio, que no tenía hambre y que no tuve tiempo de regar.
... Al despertar, el gatito no estaba. No sé qué hizo mi papá con él, pero no le gustabn los gatos y ya ha "despachado" algunos en el pasado. Tampoco estaba el plato con la leche que le dí. Probablemente sacó la película solo.
El Domingo, mientras vitrineábamos en el mall (lejos lo más aburrido a menos que sea el persa y no el mall) pasamos por una tienda de mascotas. Mi papá preguntó por los labradores. $160000. Inscrito. Me miró un rato y nos fuimos. En el pasillo me menciona que lo compraría, pero que por la forma que cuido la casa es mejor no hacerlo.
... Le dí la razón.
[Tengo un vómito, tres historias, una revisión, dos patás en la ca'eza y un fuerte copiaypega para el futuro, así que atentos...]
domingo, 1 de febrero de 2009
Pu** (los asteriscos son intencionales)
El Debate: Los que me conocen saben que soy una persona que si apenas y le han escuchado más de cinco garabatos en todo el tiempo que me han conocido tuvieron mucha suerte. Y es que en lo personal me es muy difícil lanzarlos mientras no sea de forma insultante. O si lo hago, digo una forma distorsionada del término (como "chucha" en vez de "conch********"). Ahora bien, sí digo "carajo", "joder" y "mierda", pero eso no vale (dicen). No digo "pi**" ni "cho**", pero sí digo "pene" y "vagina". Y bueno, "andate a la punta del cerro" ya no hace ni consquillas.
También los que me conocen saben mi extrema lentitud para reconocer los chistes con doble sentido. Podría pasar media hora y si no me explican que alguien dijo eso "en un sentido no literal" ahí recién pregunto "¿Y a qué se refería?". Eso no significa que no ría, me encanta reirme de chistes y situaciones humorísticas. Pero... El humor en doble sentido no es mi nicho. Lo cuál me ha dejado en ridículo e incluso según algunos es (una de las) causa(s) de mi soltería.
¿Por qué no me río o insulto? Podríamos partir en realidad por otra pregunta... ¿Por qué debo reirme o insultar?
Dejemos las cosas claras: En Chile podemos decir "PICO" a los cuatro vientos y recibiría risas por todas las esquinas. ¿Pasa lo mismo en otros países? Pues grita "PENIS" o "DICK" en Escocia y dime qué recibes. O sea, podemos decir que no patentamos el doble sentido con denominación de origen. Si lo grito en la feria, el parque de la esquina, en la reunión del club de golf o en Ahumada con Huérfanos igual recibo risas. O sea, no es algo de "rotos" exclusivamente, aunque se diga que es así. Lo digo con hombres o mujeres, risas. No es algo exclusivo de algún género. ¿Será entonces, algo antropológico? Chutas, igual no tengo idea si en India, Azherbarián o en Burkina Faso será lo mismo, así que digamos que si no es así, al menos es algo típico de la cultura occidental. ¿A QUÉ SE DEBE? Uuuuhhh...
Hasta el momento sólo se me ha ocurrido que es porque lo sexual es tabú. Así de simple, nos reimos de eso porque es tabú. Pero mi argumento se va a la mierda cuando me pregunto "¿entonces cuando te ríes en Monty Python o en el Club de la Comedia te ríes de algo que también es tabú?"... Pues pensémoslo así: Hay partes del Club de la Comedia y de Monty Python que son una burla descarada a la sociedad actual. Y admitámoslo, si se burlaran de nosotros nos sentiríamos mal. Nos faltaron el respeto. Burlarse de los demás también es, en parte, tabú. No se acepta. Aún así, los comediantes lo hacen y les funciona. Nos reimos de "la cruda verdad tirada a nuestras narices" como alguna vez lo mencionó Patricio Pimienta o no me acuerdo quién era. Igual esto es bien vago, y George Carlin (QEPD haciendo reir a Dios) lo habló de mejor manera que yo.
Bien, nos reímos de los tabú. Lo sexual es tabú, que te insulten es tabú. ¿Entoces por eso no me río o insulto? No tiene sentido, puesto que sí me río de lo otro que es tabú, y hago otras cosas tabú (que no mencionaré aquí hasta que tenga la libertad de hacerlo). Podríamos concluir entonces que ¿Nelson tiene una tranca?... Puede ser, no me extrañaría. Pensándolo a la pasada, me molestaba y deprimía sobremanera que me insultaran...
¿Y lo sexual? Bueno ahí que me analicen porque eso va más allá de lo que podría pensar y escribir en un blog. No he sufrido ninguna experiencia traumatizante sexualmente que yo recuerde (salvo cuando me obligaron a besarme con una niña en octavo y casi me violan con una flauta... Bueno, en realidad creo que lo hacían de broma pero igual uno cuando tiene esa edad hace tantas estupideces), y hasta lo que sé mi definición como heterosexual está clara y clamando pruebas (todo a su tiempo, me digo). Aún así, no puedo ver pornografía porque me dan ganas de vomitar y no entiendo los chistes de doble sentido. Hay que ver qué pasa en mi subconsciente...
Ups, parece que se me pasó la mano... Bah, ¡A la mierda! Váyanse todos al carajo y que pasen una buena noche.
También los que me conocen saben mi extrema lentitud para reconocer los chistes con doble sentido. Podría pasar media hora y si no me explican que alguien dijo eso "en un sentido no literal" ahí recién pregunto "¿Y a qué se refería?". Eso no significa que no ría, me encanta reirme de chistes y situaciones humorísticas. Pero... El humor en doble sentido no es mi nicho. Lo cuál me ha dejado en ridículo e incluso según algunos es (una de las) causa(s) de mi soltería.
¿Por qué no me río o insulto? Podríamos partir en realidad por otra pregunta... ¿Por qué debo reirme o insultar?
Dejemos las cosas claras: En Chile podemos decir "PICO" a los cuatro vientos y recibiría risas por todas las esquinas. ¿Pasa lo mismo en otros países? Pues grita "PENIS" o "DICK" en Escocia y dime qué recibes. O sea, podemos decir que no patentamos el doble sentido con denominación de origen. Si lo grito en la feria, el parque de la esquina, en la reunión del club de golf o en Ahumada con Huérfanos igual recibo risas. O sea, no es algo de "rotos" exclusivamente, aunque se diga que es así. Lo digo con hombres o mujeres, risas. No es algo exclusivo de algún género. ¿Será entonces, algo antropológico? Chutas, igual no tengo idea si en India, Azherbarián o en Burkina Faso será lo mismo, así que digamos que si no es así, al menos es algo típico de la cultura occidental. ¿A QUÉ SE DEBE? Uuuuhhh...
Hasta el momento sólo se me ha ocurrido que es porque lo sexual es tabú. Así de simple, nos reimos de eso porque es tabú. Pero mi argumento se va a la mierda cuando me pregunto "¿entonces cuando te ríes en Monty Python o en el Club de la Comedia te ríes de algo que también es tabú?"... Pues pensémoslo así: Hay partes del Club de la Comedia y de Monty Python que son una burla descarada a la sociedad actual. Y admitámoslo, si se burlaran de nosotros nos sentiríamos mal. Nos faltaron el respeto. Burlarse de los demás también es, en parte, tabú. No se acepta. Aún así, los comediantes lo hacen y les funciona. Nos reimos de "la cruda verdad tirada a nuestras narices" como alguna vez lo mencionó Patricio Pimienta o no me acuerdo quién era. Igual esto es bien vago, y George Carlin (QEPD haciendo reir a Dios) lo habló de mejor manera que yo.
Bien, nos reímos de los tabú. Lo sexual es tabú, que te insulten es tabú. ¿Entoces por eso no me río o insulto? No tiene sentido, puesto que sí me río de lo otro que es tabú, y hago otras cosas tabú (que no mencionaré aquí hasta que tenga la libertad de hacerlo). Podríamos concluir entonces que ¿Nelson tiene una tranca?... Puede ser, no me extrañaría. Pensándolo a la pasada, me molestaba y deprimía sobremanera que me insultaran...
¿Y lo sexual? Bueno ahí que me analicen porque eso va más allá de lo que podría pensar y escribir en un blog. No he sufrido ninguna experiencia traumatizante sexualmente que yo recuerde (salvo cuando me obligaron a besarme con una niña en octavo y casi me violan con una flauta... Bueno, en realidad creo que lo hacían de broma pero igual uno cuando tiene esa edad hace tantas estupideces), y hasta lo que sé mi definición como heterosexual está clara y clamando pruebas (todo a su tiempo, me digo). Aún así, no puedo ver pornografía porque me dan ganas de vomitar y no entiendo los chistes de doble sentido. Hay que ver qué pasa en mi subconsciente...
Ups, parece que se me pasó la mano... Bah, ¡A la mierda! Váyanse todos al carajo y que pasen una buena noche.
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viernes, 16 de enero de 2009
Confianza
Pues heme aquí, en un cibercafé, pensando en cómo la confianza es un valioso y frágil huevo en la mente de las personas...
Me explico. Hace una semana, mi papá me llevó al cine. Yo en lo personal no estaba interesado en ir, pero accedí de todos modos. No es que no me guste ir al cine, de hecho es bueno ver una película de vez en cuando... Aún así, yo quería descansar más que ir al cine a ver la función de trasnoche de "El día que la Tierra se detuvo". Y así ha sido siempre, desde que llegué solo a Santiago, si quiero hacer algo la única opción que tengo es hacerlo solo o con amigos, pero con mi papá hacemos lo que él quiere. Ya sea salir a comer comida china, o ir a un bar. En fin, vimos la película (la cuál es una adaptación conemporánea bien hecha, pero que le faltó tiempo para dejar todo claro [o quizás ese era el objetivo]) y luego mi papá decidió ir a comer pizza. Yo estaba cansado, sólo quería llegar a casa, y aunque expresé eso igual fuimos al telepizza. Pedí que le agregaran verduras a la pizza, mi papá sólo quería carne. Al final, le echaron champiñones, chorizo y carne. Ya llegando a la casa, mi papá me apuntó la falta de servicio en la mesa, y ahí simplemente exploté y le dije que cómo le costaba simplemente pedirme las cosas, o al menos de forma cortés, y claro ahí empezamos una discusión sobre los valores y el respeto.
¿Qué se pudo sacar de esa discusión? Mi papá piensa que yo soy un desconsiderado. Que no valoro nada de lo que él hace por mí, que no sabe por qué si estoy tan poco a gusto con él no me voy, que nunca he hecho algo a menos que me lo ordenen, que valoro estar más con mis amigos que con él, y que espera que le agradezca en el futuro lo que hizo por mí.
... Frente a estos planteamientos, pienso que en parte es cierto. Me gusta estar con mis amigos, de hecho siempre lo he preferido. Pero no porque no me guste estar con mi papá, no. Es porque con mis amigos hacemos cosas que nos gustan, llegamos a concenso, disfruto del momento. Con mi papá hago las cosas casi por obligación, no me pide mi opiníón y si lo hace y contradice sus intenciones la ignora. Sé, eso sí, que no puedo hacer mucho al respecto. Como él dijo, "yo soy así, siempre he sido así, y nadie me va a cambiar".
Y de hecho eso era precisamente lo que pensé que iba a ocurrir. Todo este asunto por el que estamos pasando, el del divorcio y el de vivir juntos, debía de servir para que ambos nos diéramos cuenta de nuestros errores y cambiáramos. Pero según veo, apenas y he cambiado un poco, y de mi papá no hay qué hablar. Y sí, es cierto. No hago todas las labores que debería hacer. De repente me piden que haga esto o lo otro y simplemente se me olvida. O cuando recuerdo hacerlo ya es muy tarde. Y en ese sentido le doy parte de la razón, pero no toda. Igual hago lo que me piden, y siempre doy gracias por cualquier favor que hayan hecho por mí. ¿Puedo esperar lo mismo del otro lado? No parece. Pero en fin, así fue y así siempre ha sido.
Ahora, ¿Valoro lo que mi papá hace por mí? Difícil de decir. Agradezco vivir bajo un techo, asefurarme comida... Pero no estoy tranquilo. Palabra que diga respecto a cualquier tema puede ser usado en mi contra o el de mi familia. Debo ocuparme de una casa enorme y dejarla impeque. No puedo comprar lo que yo quiero comprar, porque me controlan el dinero. Y para más remate no puedo invitar gente. ¿Qué hacer entonces? Nada, no quiero irme. No quiero transmitir el problema a mi mamá y mis hermanos. No es mi intención y por eso me quedé a trabajar en Santiago... O buscar trabajo dado que el que ya tengo me paga una miseria. Y, en cierto modo, aún pienso que mi papá podría darse cuenta de lo que hace y cambiar, tratar de ser más comprensivo.
Después de todo, sí le agradezco por lo que hizo. Porque sé cómo se siente un hijo cuando lo tratan así, y por eso no pienso hacer lo mismo. Disciplina, claro que sí. Pero comprensión, entendimiento, comunicación, confianza...
¡Oh, la confianza! El gran nudo en mi garganta. Lamentablemente no puedo confiar en mi papá. Sé que si le digo algo que comprometa a mi mamá lo usará contra ella. Ya ocurrió antes. ¿Cómo puedo estar tranquilo entonces? Preferiría que pudiesen mediar sus problemas, pero no hay esfuerzo por parte de él. Así que no hablo. Y eso lo enoja. También mi papá perdió su confianza en mí... En todos nosotros. Así que la tensión durante el fin de semana es mutuo. Y no sé si pueda soportarlo otro año.
Ahora bien ¿Podría recuperar la confianza? Difícil, dado que para eso habría que confesar muchas cosas que comprometen a todos. No puedo hacer eso. Y en sí, la confianza es difícil de reestablecer. Pero el apoyo de los demás, de mis amigos y mi famila allá en el norte, me hace seguir adelante, sentir que vale la pena seguir esforzándose acá para obtener mi título. Quizás y para entonces este problema ya esté olvidado.
¿Moraleja? Nunca pierdan la confianza, escuchen a los demás y hagan valer su opinión, que no es menor ni mayor a la del resto.
Ya, mejor me voy a comer algo que tengo hambre,
Me explico. Hace una semana, mi papá me llevó al cine. Yo en lo personal no estaba interesado en ir, pero accedí de todos modos. No es que no me guste ir al cine, de hecho es bueno ver una película de vez en cuando... Aún así, yo quería descansar más que ir al cine a ver la función de trasnoche de "El día que la Tierra se detuvo". Y así ha sido siempre, desde que llegué solo a Santiago, si quiero hacer algo la única opción que tengo es hacerlo solo o con amigos, pero con mi papá hacemos lo que él quiere. Ya sea salir a comer comida china, o ir a un bar. En fin, vimos la película (la cuál es una adaptación conemporánea bien hecha, pero que le faltó tiempo para dejar todo claro [o quizás ese era el objetivo]) y luego mi papá decidió ir a comer pizza. Yo estaba cansado, sólo quería llegar a casa, y aunque expresé eso igual fuimos al telepizza. Pedí que le agregaran verduras a la pizza, mi papá sólo quería carne. Al final, le echaron champiñones, chorizo y carne. Ya llegando a la casa, mi papá me apuntó la falta de servicio en la mesa, y ahí simplemente exploté y le dije que cómo le costaba simplemente pedirme las cosas, o al menos de forma cortés, y claro ahí empezamos una discusión sobre los valores y el respeto.
¿Qué se pudo sacar de esa discusión? Mi papá piensa que yo soy un desconsiderado. Que no valoro nada de lo que él hace por mí, que no sabe por qué si estoy tan poco a gusto con él no me voy, que nunca he hecho algo a menos que me lo ordenen, que valoro estar más con mis amigos que con él, y que espera que le agradezca en el futuro lo que hizo por mí.
... Frente a estos planteamientos, pienso que en parte es cierto. Me gusta estar con mis amigos, de hecho siempre lo he preferido. Pero no porque no me guste estar con mi papá, no. Es porque con mis amigos hacemos cosas que nos gustan, llegamos a concenso, disfruto del momento. Con mi papá hago las cosas casi por obligación, no me pide mi opiníón y si lo hace y contradice sus intenciones la ignora. Sé, eso sí, que no puedo hacer mucho al respecto. Como él dijo, "yo soy así, siempre he sido así, y nadie me va a cambiar".
Y de hecho eso era precisamente lo que pensé que iba a ocurrir. Todo este asunto por el que estamos pasando, el del divorcio y el de vivir juntos, debía de servir para que ambos nos diéramos cuenta de nuestros errores y cambiáramos. Pero según veo, apenas y he cambiado un poco, y de mi papá no hay qué hablar. Y sí, es cierto. No hago todas las labores que debería hacer. De repente me piden que haga esto o lo otro y simplemente se me olvida. O cuando recuerdo hacerlo ya es muy tarde. Y en ese sentido le doy parte de la razón, pero no toda. Igual hago lo que me piden, y siempre doy gracias por cualquier favor que hayan hecho por mí. ¿Puedo esperar lo mismo del otro lado? No parece. Pero en fin, así fue y así siempre ha sido.
Ahora, ¿Valoro lo que mi papá hace por mí? Difícil de decir. Agradezco vivir bajo un techo, asefurarme comida... Pero no estoy tranquilo. Palabra que diga respecto a cualquier tema puede ser usado en mi contra o el de mi familia. Debo ocuparme de una casa enorme y dejarla impeque. No puedo comprar lo que yo quiero comprar, porque me controlan el dinero. Y para más remate no puedo invitar gente. ¿Qué hacer entonces? Nada, no quiero irme. No quiero transmitir el problema a mi mamá y mis hermanos. No es mi intención y por eso me quedé a trabajar en Santiago... O buscar trabajo dado que el que ya tengo me paga una miseria. Y, en cierto modo, aún pienso que mi papá podría darse cuenta de lo que hace y cambiar, tratar de ser más comprensivo.
Después de todo, sí le agradezco por lo que hizo. Porque sé cómo se siente un hijo cuando lo tratan así, y por eso no pienso hacer lo mismo. Disciplina, claro que sí. Pero comprensión, entendimiento, comunicación, confianza...
¡Oh, la confianza! El gran nudo en mi garganta. Lamentablemente no puedo confiar en mi papá. Sé que si le digo algo que comprometa a mi mamá lo usará contra ella. Ya ocurrió antes. ¿Cómo puedo estar tranquilo entonces? Preferiría que pudiesen mediar sus problemas, pero no hay esfuerzo por parte de él. Así que no hablo. Y eso lo enoja. También mi papá perdió su confianza en mí... En todos nosotros. Así que la tensión durante el fin de semana es mutuo. Y no sé si pueda soportarlo otro año.
Ahora bien ¿Podría recuperar la confianza? Difícil, dado que para eso habría que confesar muchas cosas que comprometen a todos. No puedo hacer eso. Y en sí, la confianza es difícil de reestablecer. Pero el apoyo de los demás, de mis amigos y mi famila allá en el norte, me hace seguir adelante, sentir que vale la pena seguir esforzándose acá para obtener mi título. Quizás y para entonces este problema ya esté olvidado.
¿Moraleja? Nunca pierdan la confianza, escuchen a los demás y hagan valer su opinión, que no es menor ni mayor a la del resto.
Ya, mejor me voy a comer algo que tengo hambre,
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