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domingo, 1 de febrero de 2009

Pu** (los asteriscos son intencionales)

El Debate: Los que me conocen saben que soy una persona que si apenas y le han escuchado más de cinco garabatos en todo el tiempo que me han conocido tuvieron mucha suerte. Y es que en lo personal me es muy difícil lanzarlos mientras no sea de forma insultante. O si lo hago, digo una forma distorsionada del término (como "chucha" en vez de "conch********"). Ahora bien, sí digo "carajo", "joder" y "mierda", pero eso no vale (dicen). No digo "pi**" ni "cho**", pero sí digo "pene" y "vagina". Y bueno, "andate a la punta del cerro" ya no hace ni consquillas.

También los que me conocen saben mi extrema lentitud para reconocer los chistes con doble sentido. Podría pasar media hora y si no me explican que alguien dijo eso "en un sentido no literal" ahí recién pregunto "¿Y a qué se refería?". Eso no significa que no ría, me encanta reirme de chistes y situaciones humorísticas. Pero... El humor en doble sentido no es mi nicho. Lo cuál me ha dejado en ridículo e incluso según algunos es (una de las) causa(s) de mi soltería.

¿Por qué no me río o insulto? Podríamos partir en realidad por otra pregunta... ¿Por qué debo reirme o insultar?

Dejemos las cosas claras: En Chile podemos decir "PICO" a los cuatro vientos y recibiría risas por todas las esquinas. ¿Pasa lo mismo en otros países? Pues grita "PENIS" o "DICK" en Escocia y dime qué recibes. O sea, podemos decir que no patentamos el doble sentido con denominación de origen. Si lo grito en la feria, el parque de la esquina, en la reunión del club de golf o en Ahumada con Huérfanos igual recibo risas. O sea, no es algo de "rotos" exclusivamente, aunque se diga que es así. Lo digo con hombres o mujeres, risas. No es algo exclusivo de algún género. ¿Será entonces, algo antropológico? Chutas, igual no tengo idea si en India, Azherbarián o en Burkina Faso será lo mismo, así que digamos que si no es así, al menos es algo típico de la cultura occidental. ¿A QUÉ SE DEBE? Uuuuhhh...

Hasta el momento sólo se me ha ocurrido que es porque lo sexual es tabú. Así de simple, nos reimos de eso porque es tabú. Pero mi argumento se va a la mierda cuando me pregunto "¿entonces cuando te ríes en Monty Python o en el Club de la Comedia te ríes de algo que también es tabú?"... Pues pensémoslo así: Hay partes del Club de la Comedia y de Monty Python que son una burla descarada a la sociedad actual. Y admitámoslo, si se burlaran de nosotros nos sentiríamos mal. Nos faltaron el respeto. Burlarse de los demás también es, en parte, tabú. No se acepta. Aún así, los comediantes lo hacen y les funciona. Nos reimos de "la cruda verdad tirada a nuestras narices" como alguna vez lo mencionó Patricio Pimienta o no me acuerdo quién era. Igual esto es bien vago, y George Carlin (QEPD haciendo reir a Dios) lo habló de mejor manera que yo.

Bien, nos reímos de los tabú. Lo sexual es tabú, que te insulten es tabú. ¿Entoces por eso no me río o insulto? No tiene sentido, puesto que sí me río de lo otro que es tabú, y hago otras cosas tabú (que no mencionaré aquí hasta que tenga la libertad de hacerlo). Podríamos concluir entonces que ¿Nelson tiene una tranca?... Puede ser, no me extrañaría. Pensándolo a la pasada, me molestaba y deprimía sobremanera que me insultaran...

¿Y lo sexual? Bueno ahí que me analicen porque eso va más allá de lo que podría pensar y escribir en un blog. No he sufrido ninguna experiencia traumatizante sexualmente que yo recuerde (salvo cuando me obligaron a besarme con una niña en octavo y casi me violan con una flauta... Bueno, en realidad creo que lo hacían de broma pero igual uno cuando tiene esa edad hace tantas estupideces), y hasta lo que sé mi definición como heterosexual está clara y clamando pruebas (todo a su tiempo, me digo). Aún así, no puedo ver pornografía porque me dan ganas de vomitar y no entiendo los chistes de doble sentido. Hay que ver qué pasa en mi subconsciente...

Ups, parece que se me pasó la mano... Bah, ¡A la mierda! Váyanse todos al carajo y que pasen una buena noche.

viernes, 16 de enero de 2009

Confianza

Pues heme aquí, en un cibercafé, pensando en cómo la confianza es un valioso y frágil huevo en la mente de las personas...

Me explico. Hace una semana, mi papá me llevó al cine. Yo en lo personal no estaba interesado en ir, pero accedí de todos modos. No es que no me guste ir al cine, de hecho es bueno ver una película de vez en cuando... Aún así, yo quería descansar más que ir al cine a ver la función de trasnoche de "El día que la Tierra se detuvo". Y así ha sido siempre, desde que llegué solo a Santiago, si quiero hacer algo la única opción que tengo es hacerlo solo o con amigos, pero con mi papá hacemos lo que él quiere. Ya sea salir a comer comida china, o ir a un bar. En fin, vimos la película (la cuál es una adaptación conemporánea bien hecha, pero que le faltó tiempo para dejar todo claro [o quizás ese era el objetivo]) y luego mi papá decidió ir a comer pizza. Yo estaba cansado, sólo quería llegar a casa, y aunque expresé eso igual fuimos al telepizza. Pedí que le agregaran verduras a la pizza, mi papá sólo quería carne. Al final, le echaron champiñones, chorizo y carne. Ya llegando a la casa, mi papá me apuntó la falta de servicio en la mesa, y ahí simplemente exploté y le dije que cómo le costaba simplemente pedirme las cosas, o al menos de forma cortés, y claro ahí empezamos una discusión sobre los valores y el respeto.

¿Qué se pudo sacar de esa discusión? Mi papá piensa que yo soy un desconsiderado. Que no valoro nada de lo que él hace por mí, que no sabe por qué si estoy tan poco a gusto con él no me voy, que nunca he hecho algo a menos que me lo ordenen, que valoro estar más con mis amigos que con él, y que espera que le agradezca en el futuro lo que hizo por mí.

... Frente a estos planteamientos, pienso que en parte es cierto. Me gusta estar con mis amigos, de hecho siempre lo he preferido. Pero no porque no me guste estar con mi papá, no. Es porque con mis amigos hacemos cosas que nos gustan, llegamos a concenso, disfruto del momento. Con mi papá hago las cosas casi por obligación, no me pide mi opiníón y si lo hace y contradice sus intenciones la ignora. Sé, eso sí, que no puedo hacer mucho al respecto. Como él dijo, "yo soy así, siempre he sido así, y nadie me va a cambiar".

Y de hecho eso era precisamente lo que pensé que iba a ocurrir. Todo este asunto por el que estamos pasando, el del divorcio y el de vivir juntos, debía de servir para que ambos nos diéramos cuenta de nuestros errores y cambiáramos. Pero según veo, apenas y he cambiado un poco, y de mi papá no hay qué hablar. Y sí, es cierto. No hago todas las labores que debería hacer. De repente me piden que haga esto o lo otro y simplemente se me olvida. O cuando recuerdo hacerlo ya es muy tarde. Y en ese sentido le doy parte de la razón, pero no toda. Igual hago lo que me piden, y siempre doy gracias por cualquier favor que hayan hecho por mí. ¿Puedo esperar lo mismo del otro lado? No parece. Pero en fin, así fue y así siempre ha sido.

Ahora, ¿Valoro lo que mi papá hace por mí? Difícil de decir. Agradezco vivir bajo un techo, asefurarme comida... Pero no estoy tranquilo. Palabra que diga respecto a cualquier tema puede ser usado en mi contra o el de mi familia. Debo ocuparme de una casa enorme y dejarla impeque. No puedo comprar lo que yo quiero comprar, porque me controlan el dinero. Y para más remate no puedo invitar gente. ¿Qué hacer entonces? Nada, no quiero irme. No quiero transmitir el problema a mi mamá y mis hermanos. No es mi intención y por eso me quedé a trabajar en Santiago... O buscar trabajo dado que el que ya tengo me paga una miseria. Y, en cierto modo, aún pienso que mi papá podría darse cuenta de lo que hace y cambiar, tratar de ser más comprensivo.

Después de todo, sí le agradezco por lo que hizo. Porque sé cómo se siente un hijo cuando lo tratan así, y por eso no pienso hacer lo mismo. Disciplina, claro que sí. Pero comprensión, entendimiento, comunicación, confianza...

¡Oh, la confianza! El gran nudo en mi garganta. Lamentablemente no puedo confiar en mi papá. Sé que si le digo algo que comprometa a mi mamá lo usará contra ella. Ya ocurrió antes. ¿Cómo puedo estar tranquilo entonces? Preferiría que pudiesen mediar sus problemas, pero no hay esfuerzo por parte de él. Así que no hablo. Y eso lo enoja. También mi papá perdió su confianza en mí... En todos nosotros. Así que la tensión durante el fin de semana es mutuo. Y no sé si pueda soportarlo otro año.

Ahora bien ¿Podría recuperar la confianza? Difícil, dado que para eso habría que confesar muchas cosas que comprometen a todos. No puedo hacer eso. Y en sí, la confianza es difícil de reestablecer. Pero el apoyo de los demás, de mis amigos y mi famila allá en el norte, me hace seguir adelante, sentir que vale la pena seguir esforzándose acá para obtener mi título. Quizás y para entonces este problema ya esté olvidado.

¿Moraleja? Nunca pierdan la confianza, escuchen a los demás y hagan valer su opinión, que no es menor ni mayor a la del resto.

Ya, mejor me voy a comer algo que tengo hambre,